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5 cosas que me gustaría haber sabido cuando empezaba mi carrera

He aquí cómo impulsar tu carrera y lograr un éxito significativo antes de los 30 años.

No es ningún secreto que con la edad llega la sabiduría (en general). Con los años, he aprendido mucho sobre quién soy, qué valoro y qué significa realmente el “éxito”. Mientras reflexiono sobre mi carrera, he aquí cinco cosas que desearía que alguien me hubiera dicho cuando estaba empezando. Si adoptas estas estrategias orientadas a la acción, podrás crear un éxito verdadero y a largo plazo para tu carrera.    

Priorizar el desarrollo de habilidades sobre la compensación  

Al principio de mi carrera, fracasé en esto. Busqué un trabajo de banca de inversión en una gran empresa porque sabía que me pagaría mucho, no porque me viera necesariamente creciendo como líder en el banco. No cometas este error. Las personas que dan prioridad a la remuneración sobre el desarrollo de habilidades acabarán trabajando para las personas que dieron prioridad al desarrollo de habilidades al principio de sus carreras. No fue hasta que me cambié a Asset Living, la empresa que dirijo actualmente, cuando empecé a aprovechar realmente mi conjunto de herramientas profesionales. Pude perfeccionar mis habilidades en finanzas, ventas, operaciones y, en última instancia, en la dirección. En pocas palabras, invierte en ti mismo más que en tu cuenta bancaria; la compensación y las recompensas extrínsecas vendrán después.  

Nadie lo sabe todo  

Como becario o asociado, es posible que te sientas presionado para tener siempre la respuesta correcta. Es comprensible que quieras causar una primera impresión positiva, pero eso no significa que tengas que ser omnisciente. De hecho, puedo admitir con confianza que todavía no lo sé todo, nadie lo sabe. Preséntese con tiempo, investigue y muestre su creatividad y su capacidad para resolver problemas. Sea cual sea tu campo, los primeros años de tu carrera estarán probablemente llenos de curvas de aprendizaje. 

Los conocimientos que adquieres en la escuela son sin duda útiles, pero no siempre te preparan para los obstáculos que encontrarás en el trabajo. Ningún tipo de formación puede sustituir a la experiencia laboral. Absorbe todos los conocimientos y la experiencia que puedas. Programe reuniones individuales con sus jefes y compañeros, aproveche los canales de comunicación informales y haga siempre preguntas. Si te acercas a un trabajo con la idea de que ya lo sabes todo, es probable que no tengas éxito.   

Las entrevistas y las prácticas no son unilaterales  

Cuando te reúnas con un posible jefe de contratación o con tus futuros compañeros, recuerda que les estás entrevistando a ellos tanto como ellos a ti. Las preguntas que hagas a tu entrevistador pueden ser incluso más importantes que las que te hagan a ti. En el fondo, una entrevista es una oportunidad para determinar si una empresa y sus empleados coinciden con tus intereses y objetivos futuros. Además, las prácticas pueden servir como una especie de entrevista ampliada. Tu supervisor evaluará tu rendimiento y, al mismo tiempo, te harás una idea de cómo es la vida en la oficina. Utiliza este tiempo sabiamente. Haga preguntas, preséntese a las personas de los distintos departamentos y adopte la cultura de la empresa. Al final de las prácticas, deberías ser capaz de responder con seguridad a estas dos preguntas:  

  • ¿Puedo tener éxito y crecer aquí, y seré feliz haciéndolo? 
  • ¿Puedo aportar un verdadero valor añadido y contribuir de forma significativa a la organización y a su misión? 

Arriesgarse más, cometer errores  

El fracaso no es un requisito para el éxito, pero suele ser el camino más transitado. Los estudiantes universitarios tienden a ir a lo seguro; sé que yo lo hice. Los recién licenciados suelen aceptar las primeras prácticas o el primer puesto a tiempo completo que les ofrecen. En muchos sentidos, el miedo al fracaso se impone, pero este reflejo es erróneo. El miedo no debe ser algo que se evite activamente, sino algo que se afronte de frente. En retrospectiva, las decisiones que más miedo me dieron resultaron ser las más gratificantes.

Se cometerá errores; en la mayoría de los casos, son inevitables. La mayoría de los grandes líderes han experimentado su cuota de errores. Por eso, hay que arriesgarse y reconocer que el fracaso es, la mayoría de las veces, la base del éxito. Puede que al principio elijas un camino o una carrera para ti, pero descubras más adelante que no está hecho para ti. Es importante reconocer que puedes cambiar de opinión. Sé sincero contigo mismo sobre lo peor que puede pasar, acéptalo y salta. 

El tiempo es tu recurso más preciado  

La última lección puede ser la más obvia, si no la más crítica. El tiempo está de tu lado, pero es limitado. Así que utilízalo sabiamente. Asegúrate de levantarte temprano. Pulsar el botón de repetición es el primer fracaso del día para la mayoría de la gente. Sé que parece sencillo, pero disponer de una o dos horas de tiempo extra cada mañana puede disparar la productividad a lo largo de un año, o de toda la vida. A medida que envejece, se dará cuenta de que el tiempo se vuelve más escaso con cada momento que pasa. Precisamente por eso es tu activo más valioso. Al final, tú eliges cómo asignar este recurso (gratuito). Puedes utilizarlo para aprender un nuevo idioma, hacer un voluntariado o perfeccionar una habilidad empresarial. Ni que decir tiene que el mayor error que puedes cometer es desperdiciarlo. 

Artículo traducido y adaptado de Entrepreneur